¿ECOSISTEMAS SIN EQUILIBRIO?

Queridos emprendedores y familias empresarias,

Aunque comúnmente hablamos de empresa familiar creo que debemos contemplar esta realidad de una forma mucho más compleja como corresponde a su realidad. En el fondo, las familias empresarias acaban constituyendo un ecosistema que se va enriqueciendo a medida que crecen negocio, familia y actividades aledañas (gestión patrimonial o acción filantrópica, por ejemplo). A la generación fundadora se le van agregando hijos, nietos, familia política, directivos ajenos a la familia, consejeros independientes, …. Como demanda todo ecosistema su sostenibilidad depende de finos equilibrios. Por eso, una de las principales acciones de la acción de gobierno de este ecosistema debiera ser gestionar esos equilibrios en un entorno particularmente poliédrico en el que se entremezclan continuamente aspectos económico/empresariales y socio/emocionales. Los conflictos societarios son habituales, pero suelen ser mucho más virulentos cuando se trata de empresas familiares, porque se introducen factores muy pasionales.

Para ilustrar esta reflexión acudamos a algunos casos notorios de conflicto en empresas familiares de los que los medios se han hecho amplio eco en los últimos tiempos.

El más reciente, el adiós tras 64 años de una de las empresas familiares más emblemáticas de España: Lladró. Recientemente  aceptó  la oferta de compra del Grupo PHI Industrial por la totalidad de acciones de la empresa de porcelanas Lladró S.A. Fuentes de la empresa argumentaron esta operación tras valorar la «firme voluntad, expresada por el propio grupo inversor PHI Industrial, de asegurar la continuidad de la marca». Esta decisión no se puede entender sin la profunda crisis vivida por la empresa, cuya facturación volvió a caer en el ejercicio 2015  un 7,4 por ciento hasta los 34,9 millones de euros, muy lejos de sus registros históricos que superaban los 180 millones dando empleo a 2.650 personas. Quienes conocen bien las interioridades del caso destacan que esta crisis no puede  entenderse si tener en cuenta aspectos como celos, incomprensiones, enredos y una familia absolutamente rota

Otra compañía familiar señera y líder en su industria, en este caso el cava, es Freixenet. El siglo XX lo ha sido todo en la vida de los Ferrer habiendo desarrollado una intensa actividad que les llevó a estar presente en los cinco continentes. Sin embargo, últimamente han copado mucha información en los medios por la disputa entre los Ferrer y los Bonet, brazos consanguíneos de Freixenet.

Recordemos el enfrentamiento que la propietaria de Galletas Gullón, María Teresa Rodríguez Sainz-Rozas, mantuvo con sus hijos por el control de la empresa. Curiosamente, en esa ocasión la discrepancia surgió, entre otras razones, por el papel que jugaba el director general externo contratado por la viuda del fundador, al que los descendientes no aceptaban. La situación llegó al esperpento de llegar a celebrar una Junta General Extraordinaria en su coche estacionado en el parking de la empresa puesto que sus hijos la denegaron el acceso a las oficinas.

También ocupó muchos titulares la sonora disputa entre el fallecido fundador del grupo Eulen y El Enebro (Vega Sicilia), David Álvarez, y cinco de sus siete hijos, que terminó en los tribunales y que se mantuvo viva hasta la muerte del patriarca.

En todos estos casos hablamos de negocios que funcionaban muy bien, muy exitosos. Luego el equilibrio se rompió por el lado familiar. Falta de comunicación, ausencia de debate sobre las expectativas de los miembros de la familia. En suma, ineficacia, si los hubiere, de los órganos de gobierno de la familia.

He repetido muchas veces la idea de que aquellas relaciones que no se basan en el equilibrio difícilmente serán sostenibles. Hay algún proverbio chino, tan de moda ahora por el creciente protagonismo del gigante asiático, que nos enseña aquello de que “no es estable aquello cuya base está en desequilibrio”.

Y es cierto. Pensemos en algunos temas relevantes de nuestra agenda:

  • Debe haber equilibrio entre nuestra vida privada y la vida profesional, entre las actividades físicas y mentales, entre cuerpo y espíritu, entre deporte y descanso, en la dieta,…
  • Nuestras relaciones personales deben estar basadas en el equilibrio. Si no hay sentido del equilibrio todo se tambalea. Especial mensaje para la gente emprendedora. Emprender, no tiene horas, es una actividad muy pasional. Quien te acompañé, debe respetar esta peculiar forma de entender la vida.
  • Equilibrio también para construir equipos: gentes para desarrollar negocio y otros para cuidar la casa, jóvenes incisivos y maduros serenos, mujeres y hombres, locales y extranjeros,…
  • Equilibrio para gestionar equipos: palo y zanahoria, exigencia y premio
  • Equilibrio entre táctica y estrategia
  • Equilibrio entre urgente e importante
  • Equilibro entre corto y largo plazo
  • Equilibrio entre formación y experiencia
  • Equilibrio en la empresa familiar entre los valores tradicionales que han hecho consolidar el proyecto y la necesario innovación para adaptarse a un tiempo nuevo, y para formar el Consejo de familia recogiendo las sensibilidades de los diferentes grupos familiares, y para tomar decisiones atendiendo intereses de quienes trabajan en la empresa y quienes no,…
  • Equilibrio para construir los órganos de gobierno, con consejeros más vinculados al negocio y otros independientes
  • En definitiva, vivimos en un mundo cada día más complejo, plural, poliédrico, con muy diferentes cosmovisiones. Realidad que afecta especialmente al ecosistema familia/empresa. Es difícil gestionar desde el blanco y negro. Cada vez imperan más los grises. Tibieza para algunos. Inteligencia emocional para otros.

Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean…

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