EL “ROAD SHOW” EN LA EMPRESA FAMILIAR

Queridos emprendedores y familias empresarias,

El pasado 30 de enero presentamos el libro “Empresa Familiar: análisis estratégico”, una iniciativa del Instituto de Empresa Familiar (IEF)  que constituye un auténtico manual de la empresa familiar de referencia, en el que tuve la oportunidad de participar en mi calidad de autor de varios capítulos y de sponsor de la obra a través de nuestra firma “The Family Advisory Board junto con mis socios del despacho Ontier.

En el inspirador debate que se generó al calor de este acto, Ignacio Osborne, Presidente del IEF y Presidente del Consejo de Administración de Osborne citó el término “road show” para explicar una práctica, excelente a mi juicio, de su grupo empresarial.

Generalmente cuando se habla de “road show” se imaginan situaciones como las que ocurren cuando el ministro de economía de un nuevo gobierno acude a visitar a los fondos soberanos para explicarles su programa económico, o cuando altos ejecutivos de banca corporativa acuden a visitar en Nueva York o en la City a inversores institucionales para pedirles apoyo en la salida a bolsa de la compañía que les ha contratado o para pedirles que acompañen una ampliación de capital de una corporación cotizada.

En principio parece que esto del “road show” poco tiene que ver con las empresas familiares. ¡Pues no! Lo que nos explicó el Presidente del Consejo de Administración del Grupo Osborne es que él personalmente organiza y participa en un “road show” para explicar a sus accionistas la situación de la compañía y sus planes de futuro. Tal iniciativa, según se nos contó, facilita extraordinariamente la cohesión familiar de un Grupo fundado en 1.772 (una de las empresas familiares más longevas de Europa) y con cientos de accionistas.

Reconozco que escuchar esta historia me produjo especial satisfacción por lo dicho y por quién lo dijo. Hablo con frecuencia de que lo que llamamos empresa familiar es, en realidad, un ecosistema en el que convergen negocios y familia. Ecosistema que, con los años, se va sofisticando al crecer negocios y familia. Como en cualquier ecosistema la clave de su sostenibilidad (el tránsito de generación a generación que decimos en nuestra jerga) es el equilibrio.

Mi experiencia es que los negocios se cuidan y atienden mucho, pero no así las familias. Y es un error porque los integrantes de las familias empresarias son unos stakeholders de máxima prioridad a los que hay que dedicar tiempo y recursos de calidad para asegurar la necesaria cohesión entorno a un proyecto y unos valores. Cuando se erosionan las relaciones familiares por lo general hay conflictos que penalizan, y a veces destrozan, las empresas.

Por tanto mi recomendación es evidente: piensa en cómo articular tu particular “road show”. Merece, y mucho, la pena.

Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean…

              

 

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