HACER LAS COSAS CON RIGOR Y HACERLO BIEN EN LA EMPRESA FAMILIAR

Queridos emprendedores y familias empresarias,

Me inspira el título de este post unas declaraciones recogidas en los medios de Gabriel Escarrer Jaume, consejero delegado de la exitosa firma hotelera Meliá, miembro de la segunda generación y persona que controla el negocio familiar desde el traspaso que en 2.016 impulsó su fundador, Gabriel Escarrer Juliá. Esta es la receta que Escarrer propone para asegurar la continuidad a la tercera generación: “hacer las cosas bien y con rigor”. Lenguaje sencillo, claro, directo pero trasfondo contundente.

Cierto que no puedo estar más de acuerdo. Es algo que he escuchado en conversaciones públicas o privadas con grandes líderes de familias empresarias. “Ya no vale con hacer el mejor producto de España, tenemos que hacer el mejor producto del mundo y al mejor precio”, “tenemos que mejorar sustancialmente la robustez de nuestras soluciones”, “cada día nuestros productos deben ser considerados como más diferenciales por nuestros clientes”, “en este plan estratégico tenemos que trabajar la excelencia en todo lo que hacemos”, “hay que crecer, transformarse pero sin perder la esencia”. Estas son algunas frases que me vienen a la cabeza cuando he preguntado a líderes de familias empresarias de largo éxito por la receta para la continuidad de los negocios. En el fondo, el crecimiento sostenido y rentable es algo que persiguen con anhelo las familias empresarias para alcanzar la continuidad transgeneracional.

Hacer realidad el propósito de esas frases pasa, entre otras cosas, por desarrollar una visión y unos valores claros  y compartidos a nivel de propiedad y de la propiedad con sus colaboradores. Bajo esa premisa, se trata de evolucionar modelos de negocio, identificar oportunidades de negocio dotadas de escalabilidad o construir equipos que gestionen las estrategias definidas.

En muchas ocasiones cuando se abordan estos procesos las familias replantean su papel en el ecosistema familia/empresa. Del modelo inicial de empresa de trabajo familiar, con escasas dosis de institucionalización, se suele migran a fórmulas de control familiar con esos mayores niveles de rigor que demanda Escarrer ¿Significa que la familia se desentiende del asunto? En absoluto, más bien diría que las familias que acometen estas iniciativas demuestran altas dosis de responsabilidad. El tradicional rol de operador es sustituido por el de dueños responsables. Encargados desde la atalaya que suponen los órganos de gobierno de impulsar los asuntos de la agenda estratégica, velar por su correcto despliegue y, sobre todo, actuar como líderes emprendedores con la responsabilidad de buscar nuevas oportunidades de negocio.

Estas transformaciones precisan, ante todo, de la transformación personal de los líderes. Otra receta sencilla pero de calado.

Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean…

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