LOS ARCHIVOS DEL PENTAGONO: CUANDO EL LEGADO FAMILIAR PESA EN LA TOMA DE DECISIONES.

Queridos emprendedores y familias empresarias,

Se puede ver todavía, y es muy recomendable, la última película de Steven Spielberg traducida en España como “Los archivos del Pentágono” (“The Post” en su versión original).

Se recrea la situación vivida en junio de 1971, cuando los principales periódicos de EE.UU., entre los que se encontraban The New York Times y The Washington Post, tomaron una valiente posición en favor de la libertad de expresión, al decidir informar sobre los documentos del Pentágono y el encubrimiento masivo de secretos por parte de diferentes administraciones  norteamericanas, a lo largo cuatro décadas y cuatro presidencias.

Me consta que para periodistas y aspirantes esta película ha tenido un enorme eco pero también descubre aprendizajes para las empresas familiares.

Bucear en la historia del Washington Post permite vivir un sinfín de situaciones típicas de este tipo de organizaciones.

El Post fue fundado en 1877 por Stilson Hutchins (1838-1912), tres años más tarde se convirtió en el primer periódico de publicación diaria en Washington D. C. En 1.905 Washington McLean y su hijo John Roll McLean, que eran dueños del “The Cincinnati Enquirer”, toman el control del diario. El padre desconfiaba de las capacidades de su hijo, parece ser que más interesado por ejercer de play boy que de abnegado empresario. Por eso toma una decisión interesante en sus testamento: dejar la propiedad de las acciones a un fidecomiso. Sabia decisión. Obviamente John Roll no asumió de buen grado esta decisión, pleiteó, ganó y recuperó el control del Post al que llevó a la ruina, como ya intuía su difunto e inteligente padre. En 1933 fue comprado en una subasta de propiedades en bancarrota por Eugene Meyer, miembro de la junta de gobernadores de la Reserva Federal, quien restauró la reputación del Post y fue presidente de la compañía hasta su muerte en 1959. Eugene tomó otra decisión interesante. En 1.946 dio un pasó atrás y nombró editor del periódico, no a su hija, que se había consagrado al cuidado de su familia, sino a su yerno Philip L. Graham. Es más, entregó el 70% de las acciones del periódico a su yerno y el 30% a su hija. Si hay un “in-law” con capacidades por qué no involucrarle en la empresa familiar. Philip acomete una expansión exitosa de la actividad incluyendo en 1954 la compra de  su principal rival, “The Washington Times-Herald”, convirtiéndose en el único diario matutino de la capital estadounidense.

Sin embargo algo en la vida de Philip L Graham, que llegó a ser gran amigo del Presidente Kennedy, se fue torciendo y se suicida en 1.963. Situación que lleva a su viuda, Katherine Graham (interpretada en la película por Meryl Streep) a tomar el control del Post y convertirse en su primera editora. Acompañada por el mítico director Ben Bradlee (Tom Hanks) se encargaron de relanzar el periódico.

La trama que se narra en “Los Archivos del Pentágono” coincide con la salida a bolsa del Post, considerada vital para su supervivencia. Katherine Graham recibió muchísimas presiones para no publicar los archivos del Pentágono, no solo de la administración Nixon sino también de su propio entorno. En una excelsa escena que recrea la obra de Spielberg, decide finalmente ir adelante, sin escuchar las terribles consecuencias que aquella decisión podría tener para la propia continuidad de la empresa. Y basa su decisión en el legado recibido.

Cuando las empresas familiares hay valores, hay legado, siempre constituyen una clara referencia para tomar decisiones, por duras que parezcan. Es lo que diferencia a las organizaciones con alma.

Por cierto, el 5 de agosto de 2013, el prestigioso diario anunció su venta a Jeff Bezos por 250 millones de dólares en efectivo. Acabaron así cinco generaciones y ochenta años en las que la familia Graham estuvo al mando del periódico del Post.

Tras varios años de pérdidas,  Donald Graham (hijo de Katherine) pensó que, con su modelo de gestión, difícilmente iban a conseguir algo más que una lánguida supervivencia mientras que su aspiración seguía siendo mucho más ambiciosa. Por eso decidieron vender al dueño de Amazon, pensando que era la persona óptima para abordar la transformación que el Post demandaba. Me quedo con algunas declaraciones de clásicos de la empresa  al ser anunciada esta operación. Marcus Brauchli, vicepresidente de la compañía y uno de los últimos editores del diario declaró que “esta venta es un acto de coraje y valentía, difícil como ninguno, y hecho con dignidad y lealtad”. Rajiv Chandrasekaran, editor y excorresponsal del diario, dio las gracias a los Graham “por no vendernos a un fondo de inversión” y destacó la capacidad de Bezos “para invertir en nuestra transformación”. Hasta en la venta pesó el legado familiar. Para la reflexión.

Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean… 

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