RELEXIONES AL HILO DEL CONFLICTO DE SOCIOS EN EL CORTE INGLES

Queridos emprendedores y familias empresarias,

Como corresponde a los grandes iconos, llevo toda la vida escuchando a mucha gente opinar sobre la estrategia que debía seguir El Corte Inglés.  Por poner una nota de humor en asuntos serios, diría que cada español asume en su fuero interno el rol de seleccionador de nuestro equipo nacional de fútbol y de CEO de El Corte Inglés.

Esta gran compañía, que forma parte desde hace décadas de eso que grandilocuentemente denominamos “Marca España”,  lleva meses en el candelero por el consabido conflicto de socios familiares.

Poca luz puedo aportar al morbo con el que siempre se tratan estos asuntos pero sí que la situación permite compartir tres grandes reflexiones, a mayores, que considero interesantes para las familias empresarias que nos siguen en este blog.

En primer lugar, señalar que las empresas, y no digamos como la del caso por su tamaño e impacto, son agentes sociales que juegan un papel preponderante en  nuestro entorno. De ahí que se haya desarrollado toda una teoría sobre la relevancia de los stakeholders (grupos de interés) en la moderna gestión corporativa. Hoy en día, las más altas instancias de las organizaciones empresariales, que son sus órganos de gobierno, tienen el mandato inexcusable de definir estrategias que aseguren la sostenibilidad en el largo plazo de las compañías, para lo cual es imprescindible la creación de valor no sólo para los accionistas sino para todos sus grupos de interés. Con esta visión los asuntos reputacionales están cobrando creciente relevancia de modo que constituyen potentes palancas de creación (o destrucción) de valor.

Segunda idea. Insistir en que la gobernanza de las sociedades de familia debe ser necesariamente holística. Por bien que marchen los negocios, las grietas en las relaciones de socios familiares acaban permeando a todo el ecosistema. Con esta visión la comunicación entre socios familiares es clave para, con carácter prioritario, asegurar que se comparte una visión de corto, medio y largo plazo, unos valores y para gestionar correctamente las expectativas de los miembros de la familia.

Finalmente, y en lo que corresponde al gobierno corporativo, insistir en la pertinencia de avanzar, con carácter evolutivo pero con paso firme, hacia modelos de gobierno crecientemente profesionales. En compañías como la que nos inspira sorprende, por solo citar un par de cuestiones, la escasa presencia de consejeros independiente que siempre ayudan a salir de los perniciosos debates endogámicos, o la ausencia de comisiones del Consejo de Administración, tal como la de nombramientos y retribuciones, que vele por asegurar la excelencia en la gestión y la meritocracia como criterio de selección y evaluación de personas.

El coste derivado de la falta de responsabilidad de los propietarios de empresas familiares es altísimo y afecta múltiples ámbitos: cuentas de resultados, relaciones socio-emocionales, reputación, atractividad ante terceros, ….. Tomemos buena nota. Merece la pena hacer las cosas bien, con altura de miras, generosidad y lealtad.

Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean.

 

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