TRANSICION EN LA EMPRESA FAMILIAR

TRANSICION EN LA EMPRESA FAMILIAR

Queridos emprendedores y familias empresarias,

Los procesos sucesorios, tan relevantes en la empresa familiar, conviene planificarlos como ya expusimos varias veces en este foro de debate. En estos procesos lo cierto es que las transiciones de las generaciones en el ejercicio del poder jugarán un papel clave. Dicho con rotundidad: sin voluntad de evolución hacia nuevos roles de los líderes no hay sucesión posible.

Por mi experiencia acumulada en el ámbito latino no son tan frecuentes las renuncias al ejercicio del poder. Estamos, de hecho, asistiendo en los últimos meses y años a transiciones en grandes corporaciones familiares de alto impacto mediático cuyo desenlace obedece a la ley natural. En términos coloquiales, son muchos los líderes que están muriendo con las botas puestas.

En su momento, y en clave de sucesión, puse en valor la renuncia del Papa Benedicto XVI. No es tan frecuente encontrar en una persona el coraje y la humildad para dar un paso al costado entendiendo que el proyecto demanda un nuevo liderazgo.

En nuestros entornos latinos hablar de transición es pensar en el eufemismo “cuando falte”. Nos cuesta hasta mencionar la palabra muerte. Nos pensamos que vamos a ser eternos. O pecamos de falta de responsabilidad dejando los problemas para la siguiente generación. Por eso es difícil abordar la tarea con rigor.

Por otro lado, está la dificultad de soltar el testigo simplemente por pensar que sin poder lo pierdo todo. Y, en buena medida, puede ser verdad. Oí un día a un futbolista de un club de élite explicando la diferencia entre ser jugador o ex jugador. Si tratas de entrar al estadio siendo un ex te piden la entrada, cuando estás en activo entras en loor de multitudes…. Pero hay que asumir que la vida es un sumatorio de fases y hay que saber acoplarse y disfrutar de cada estadio. Estar en el foco estima nuestro ego, por supuesto. Pero también puede ser placentero aprovechar que sea otro quien esté en el centro del huracán para vivir nuevos retos, de otra índole.

También hay quien piensa que si no se es CEO no hay nada que hacer, ni cómo rellenar 12 horas al día. Por cierto, el tema se agrava si hablamos de líderes sin aficiones. Mejor dicho, si su única afición, es la empresa familiar. Que, a sus ojos, es como otro hijo. Tal vez, el hijo más consentido y mimado.

Creo que es muy importante que los líderes veteranos entiendan que hay que evolucionar. Seguramente el rol activo y protagónico con agendas infernales, viajes y más viajes, reunión tras reunión, estando en el detalle de cada operación que se tiene durante los años de juventud y madurez debe migrar hacia responsabilidades más estratégicas. Y no hay que tener temor. La agenda estratégica de una familia empresaria da para llenar muchas horas al día. Considero que, en cada momento, se trata de sacar el mayor valor agregado de cada persona de la empresa y la familia. Aunque esto pase por ocupar nuevas responsabilidades con otros objetivos.

He participado recientemente como conferencista y panelista en un evento sobre gobernanza de la empresa familiar organizado por el prestigioso CESA de Bogotá. Al calor de esos debates, mi colega Diego Parra aportó un símil muy gráfico para entender las transiciones de las generaciones mayores. Se trata de dejar de pilotar el avión para pasar a la torre de control. Pues eso.

Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean.

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